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¿Qué son las metodologías ágiles?

Que las empresas huyen de esos sistemas jerárquicos y clasistas… es toda una realidad. La figura del jefe autárquico ha digievolucionado en líder, siendo una persona con responsabilidad, pero también cercana, inspiradora y respetuosa. Siendo persona, antes que nada.

Además, otra de las novedades más relevantes en el ámbito del management es -o ha sido- la aparición de la agilidad en la empresa.

Y tú, ¿te preguntas qué son las metodologías ágiles? En este artículo resuelvo tu duda y te cuento los modelos más empleados en la actualidad. 

Metodologías ágiles: definición

Definir este concepto abstracto y envolvente no creo que sea fácil. Te lo digo de antemano. Porque existen muchas y muy diferentes metodologías ágiles (que luego veremos con detalle) y, por supuesto, cada una de ellas presenta características propias.

Sin embargo, a grandes rasgos, las podemos definir como:

Metodologías organizacionales que fomentan la adaptabilidad de los modos de trabajo en un proyecto, obteniendo flexibilidad y rapidez en todo el proceso.

En otras palabras: las organizaciones buscan ser más productivas y reducir costes, a través de la solvencia, la inmediatez y la autonomía de los equipos de trabajo.

Una alternativa a los sistemas tradicionales, que surge en 2001 por diferentes expertos en tecnología y desarrollo de software. Estos expertos redactaron el Manifiesto Agile, así como una serie de valores que asientan las bases de las metodologías ágiles.

Principios del Manifiesto Agile

  1. Nuestra mayor prioridad es satisfacer al cliente mediante la entrega temprana y continua de software con valor.
  2. Aceptamos que los requisitos cambien, incluso en etapas tardías del desarrollo. Los procesos ágiles aprovechan el cambio para proporcionar ventaja competitiva al cliente.
  3. Entregamos software funcional frecuentemente, entre dos semanas y dos meses, preferentemente en el periodo de tiempo más corto posible.
  4. Los responsables de negocio y los desarrolladores trabajamos juntos de forma cotidiana durante todo el proyecto.
  5. Los proyectos se desarrollan en torno a individuos motivados. Hay que darles el entorno y el apoyo que necesitan, y confiarles la ejecución del trabajo.
  6. El método más eficiente y efectivo de comunicar información al equipo de desarrollo, y entre los miembros del equipo, es la conversación cara a cara.
  7. El software funcionando es la medida principal de progreso.
  8. Los procesos ágiles promueven el desarrollo sostenible. Los promotores, desarrolladores y usuarios debemos ser capaces de mantener un ritmo constante de forma indefinida.
  9. La atención continua a la excelencia técnica y al buen diseño mejora la agilidad.
  10. La simplicidad, o el arte de maximizar la cantidad de trabajo no realizado, es esencial.
  11. Las mejores arquitecturas, requisitos y diseños emergen de equipos autoorganizados.
  12. A intervalos regulares el equipo reflexiona sobre cómo ser más efectivo para a continuación ajustar y perfeccionar su comportamiento en consecuencia.

Estos son los 4 valores que conforman las metodologías ágiles

En efecto, estos son los 4 puntos que las metodologías ágiles advierten que hay que valorar en una organización:

  1. Individuos e interacciones sobre los procesos y las herramientas

Lo importante son las personas, ese es uno de los pilares básicos de cualquier tipo de metodología ágil. Y es que por muy innovador que sea un proceso, si un equipo no lo comprende o no sabe ejecutarlo… no se consigue nada. El conocimiento o actitud de una persona es indispensable.

Por eso, en las metodologías ágiles se impulsa tanto el desarrollo del talento. Porque sin la creatividad o la innovación de las personas, ninguna organización funciona.

Los procesos y herramientas tienen que servir de guía de trabajo de los profesionales y no al revés. Las herramientas deben favorecer la eficacia y no ser un lastre para el equipo.

Además, estos deben cambiar de una forma ágil y, para ello, es necesario contar con la adaptabilidad y las iniciativas de las propias personas.

  1. Software funcionando sobre la documentación exhaustiva

¿Con esto qué se quiere demostrar? Que es preferible hablar de tú a tú con el compañero o compañera que crear un documento, en el que cada uno añada su parte. Abogar por la comunicación directa.

La documentación es importante sí, pero cuanta menos, mejor. Eliminemos la burocracia o los informes infinitos que, muchas veces, no aportan nada de valor. Para presentar un producto como un software es preferible utilizar un prototipo, por ejemplo.  

  1. Colaboración con el cliente sobre la negociación contractual

En una empresa ágil, el cliente forma parte del proyecto. Al fin y al cabo, él es el primer interesado y el que mejor conoce su producto.

De ahí que forme parte como un integrante más del grupo de trabajo. Él o ella será el encargado de validar las diferentes fases del proyecto.

Según las metodologías ágiles, los contratos no aportan valor a los productos. Son solo una formalidad que lo único que hace es dividir al cliente del proveedor.

  1. Respuesta ante el cambio sobre seguir un plan

Una gestión ágil impulsa la proactividad. El saber anticiparse a los problemas, así como adaptarse a los mismos. Esto es fundamental, sobre todo, en el mundo tecnológico donde todo es mutable y repentino.

Algunos de los tipos de metodologías ágiles más comunes

Sí, lo sé. Algunos de estos nombres pueden sonar a grupo de música noventero o a un videojuego. Pero estas son las metodologías ágiles más usadas por las organizaciones y, por tanto, es conveniente que te vayan sonando:

Metodología Scrum

¿Qué tipo de metodología es Scrum? Pues bien, Scrum se asienta bajo la innovación, la flexibilidad, la competitividad y la productividad.

Es una metodología basada en equipos, donde los roles del Scrum Master y Product Owner son muy importantes. 

No obstante, todos los integrantes del equipo llevan adelante los Sprints o entregas regulares del producto final que, como su nombre indica, se realizan lo más rápido posible. De hecho, hay 3 etapas muy marcadas:

  • Análisis
  • Desarrollo
  • Testing

Este método fomenta la flexibilidad en el trabajo, por lo que es recomendable para proyectos de gran envergadura. 

Gestionar y normalizarlos errores con rapidez y solvencia, esa es una de sus máximas.

Además, en esta metodología ágil la comunicación cobra un papel especialmente importante. Las reuniones son tomadas muy en cuenta y, por ello, al finalizar cada sprint o entrega se realiza. Todo ello, con el objetivo de llevar a cabo una reflexión común y una propuesta de mejoras para la siguiente entrega o sprint del proyecto.

Metodología Kanban

Entre los diferentes tipos de metodologías ágiles en las empresas, destaca también el modelo Kanban. 

Kanban viene del japonés y significa “tarjeta visual”. Sin duda, un método sencillo, pero práctico. Se basa en un diagrama compartido, en el que se van a anotar las diferentes acciones de un proyecto y que cuenta con 3 columnas diferentes: pendiente, en proceso o finalizado. 

Este cuadro de tareas es visualizado por todos los miembros del equipo e, incluso, por el cliente también. De esta forma, se planifica el trabajo de todos los integrantes del proyecto y se observa de primera mano el estado del trabajo, por lo que el rendimiento se incrementa.

Por ejemplo, el software Trello permite poner en marcha este tipo de metodología ágil. Además, se convierte en una herramienta de comunicación en tiempo real. Un medio de comunicación interno y externo.

Metodología XP o Extreme Programming

Kent Beck fue el creador de este ‘modus operandi laboral’. Es una metodología para ingeniería de software y subraya la importancia de la adaptabilidad, frente a la previsibilidad.

Evitar el cuento de la lechera y ofrecer realidad para obtener los mejores resultados. 

XP es muy útil para entornos laborales muy cambiantes, donde la comunicación continua sea imprescindible. Además, propicia las relaciones personales, a través de la comunicación (claro está), así como el trabajo en equipo.

Este tipo de metodologías ágiles de proyectos es muy recomendable para empresas que acaban de nacer, que necesitan todavía consolidarse.

Metodología DevOps

DevOps sirve para agilizar y asegurar el ciclo de desarrollo de software. El objetivo de este tipo de método es ofrecer un producto mucho más fiable y con una mayor calidad.

Para ello, se incide en la capacidad de respuesta ante los posibles cambios. Y con esto, no solo me refiero a tecnología y ordenadores, sino también a dar respuesta a nivel cultural. 

Trabajo en equipo, inspiración, comunicación… son solo algunos de los aspectos que también se tocan en este método DevOps.

Metodología Lean

Con este tipo de metodología ágil volamos hasta Japón. En concreto, a la fábrica de Toyota, donde el ingeniero Taiichi Ohno en los años 80 creó esta filosofía de trabajo.

El objetivo de Lean es optimizar los procesos de producción y gestión de una organización. Por ello, se opta por reducir al máximo la inversión, el tiempo y el esfuerzo.

Identificar y eliminar los “desperdicios”, todas esas trabas que ralentizan el proceso industrial; ese sería el cometido de esta metodología Lean. 

Los “desperdicios” pueden encontrarse en el tiempo de espera, el transporte, la sobreproducción o en la corrección innecesaria, entre otros.

¿Un ejemplo de práctica basada en la metodología Lean? El just-in-time que se aprecia, además, en la industria automovilística.

Metodología Design Sprint (Google)

Sí, Google también sabe qué son las metodologías ágiles. Concretamente, emplea Design Sprint, diseñado por Google Ventures en 2010.

Aquí también se trabajan por 5 etapas o Sprints (entender, bocetar, decidir, prototipar y validar), lo que permite chequear el producto en cada fase y de una forma rápida.

Design Sprint es una metodología basada en User Research y Design Thinking. 

Entonces, ¿por qué son importantes las metodologías ágiles de trabajo?

Existen diferencias entre las metodologías tradicionales y las ágiles. Lo has podido comprobar a lo largo del post. Mientras que los sistemas clásicos abogan por ir fase por fase y presentar el resultado final al cliente, con las metodologías ágiles –normalmente- cada fase es validada, lo que da una mayor seguridad al proyecto y una mayor calidad al producto o servicio final.

El hecho es ser mejor y más rápido. Y, para ello, el trabajo en equipo es indispensable.

La colaboración entre el equipo, rapidez, solvencia, adaptabilidad, minimizar riesgos, motivación, reducción de costes, el cliente como un integrante más del proyecto… existen muchos porqués de optar por las metodologías ágiles.

En el caso de Wanatop, aunque este tipo de métodos se empleen en desarrollo de software y producto, sí que hemos adquirido algunas prácticas y principios de la agilidad.

Nosotros, como agencia, trabajamos por equipos y llevamos adelante diferentes proyectos en paralelo. También fomentamos mucho la comunicación interna y buscamos ser eficaces en el menor tiempo posible.