Es muy normal, especialmente en sectores con incipiente demanda de formadores como el marketing digital, que por que alguien sea buen técnico se le ofrezca dar clases de lo que sabe.

Pero hay que tener lo siguiente en cuenta, para que la clase sea efectiva y el alumno tenga motivación, interés y retención de los conocimientos, estamos hablando de que ese profesor/a debe tener un 20% de conocimientos técnicos, y un 80% de habilidades como formador (opinión propia).

Hay formadores que con pocos conocimientos técnicos consiguen clases más efectivas, que formadores muy técnicos que solo consiguen que los alumnos salgan con la sensación de saber todavía menos que antes de la clase.

Llevaré unos 6 años dando clases, tanto presenciales como online.

Comencé dándolas casi gratis, y en algunos casos muchos cursos y charlas totalmente gratis, solo por coger soltura y aprender. Se necesitan horas de vuelo, eso es obvio.

Pronto me di cuenta de que hay máximas que se pueden aplicar casi a cualquier temática y grupo para conseguir dar la clase con efectividad, además, asistiendo a otras actividades formativas puedes fijarte con facilidad en qué tal lo está haciendo la persona que te imparte la clase, has pasado al otro lado, al lado en el que analizas al profesor y la forma de dirigir la clase, y aprendes de lo que hace bien y te cuidas de no hacer lo que hace mal.

El estilo de cada profesor es algo muy personal, no creo que pueda forzarse, pero sí que es cierto que conforme tienes  más recursos y consejos a tu disposición algunos puedes hacerlos tuyos para mejorar.

 

Consejos para dar clases presenciales

Muchos de estos consejos son obtenidos de libros, experiencia de otros, y contrastados con experiencias propias.

Lo peor que puede pasar es que una clase se convierta es una unión inconexa de un grupo de personas, un profesor con una presentación en una habitación. La experiencia formativa para ser satisfactoria tiene que llegar más allá.

 

1- En la clase, el que importa es el alumno.

 

Muchas clases acaban siendo un desastre porque la distancia que se crea entre profesor y alumno es enorme e irrecuperable.

Monólogos sobre la vida y opiniones del profesor, falta de interés por lo que el alumno necesita conseguir de esa clase para sus objetivos, falta de foco sobre el clima de la clase, etc.

Es interesante saber cual es el contexto de la clase, qué tipo de alumnos tienes, hacia dónde se dirige todo. Pregunta, haz una breve encuesta, pregunta a los otros profesores o gente del centro.

Tu temario no es lo que más importa, en ocasiones tendrás que modificarlo para adaptarlo al grupo, e incluso sacrificar una parte para que la base entre y perdure lo mejor posible.

 

2- Las clases no se escupen, se dirigen.

 

Un fallo recurrente es llegar a una clase de nuevas, tener un temario, y que la única preocupación sea dar el temario ajustado al tiempo de la clase.

Dar una clase no es leer una presentación.

Dar una clase es dirigir la atención del grupo con la intención de que aprenda lo máximo posible, y para eso le tienen que encontrar sentido, utilidad general, y visualizar de qué manera pueden utilizarlo en un sentido práctico para sus intereses.

Mantener una relación activa sobre el clima de la clase es la clave para que las dos partes disfruten.

Si están decaídos, hay que recuperar la atención.
Si nadie entiende qué estás hablando es momento de parar y empezar de nuevo.
Si están inmersos es momento de seguir.
Si no hay argumentos para que algo les parezca útil o importante, se buscan ejemplos reales.
Si no se entiende la utilidad se indaga en sus problemas para ayudarles a solucionarlos.

Una clase es un viaje, y como conductores tenemos que procurar hacer un viaje lo más agradable posible, y para eso hay que estar atentos al clima de la clase y su feedback, y para eso hay que dialogar, preguntar e interactuar. Una clase que solo tiene un canal de información de profesor a alumno perderá la conexión, tiene que ser bidireccional.

Suele transmitir muy buena sensación de control a los alumnos presentar al inicio los bloques y el índice de la clase, incluyendo los objetivos que se esperan conseguir en la sesión, hacer balance de como se va con el programa antes de la pausa a media clase, y balance de lo logrado al finalizar.

 

3- La atención y los refrescos.

 

Está demostrado. La atención dura 30 minutos. Ahora llévate eso a una clase de 2, 3, 4  o 5 horas.

Si eres muy técnico la gente con menos conocimientos se perderá.

Si eres muy básico, la gente que ya tiene unos conocimientos de base se aburrirá.

No es fácil mantener la atención y el interés, de ahí el punto 2.

Casi todos los consejos a la hora de dar clases van a ir referidos en mantener la atención, ya que es lo más complicado.

Pero tan importante como mantener la atención es reactivarla.

Para eso yo uso los refrescos, al menos cada 30 minutos o cuando veo el ánimo muy abajo.

Un refresco es un momento «out of the box», que corta el discurso y que hace levantar las cabezas de nuevo. Por ejemplo, un caso real, una experiencia, un chiste, un momento de hablar con los alumnos sobre el tema o sobre algo relacionado.
Incluso algo que les chirríe en los oídos incluso, usando un lenguaje más de calle, algo que esté en boca de todos, que provoque sonrisas, e intentar hilarlo con el tema.
Este refresco no es solo un chascarrillo, al menos tiene que durar 2 minutos, para que de tiempo a desconectar, coger aire, y poder retomar con ganas.

Igualmente lanzar preguntas después de un punto importante como ¿Tiene esto sentido para vosotros? puede activar un momento de reflexión profunda, de «vuelta» a la clase, e incluso de interiorización de lo recibido. Incluso un ¿Pepito, cómo lo ves tu? puede hacer que un alumno provoque una aportación diferente y valiosa para todos, mientras se genera un estado de alerta de «cuidado, puede que yo sea el siguiente en tener que rendir cuentas».

 

4- Usa tu cuerpo.

 

Una vez invité a un profesor a dar clase, a ver que tal, era muy bueno en lo suyo y aseguraba tener experiencia dando clases.

Tuve que invitarle a no volver.

Dio toda la clase a la pared, tenía que leer tanto la presentación que dio la espalda a los alumnos casi todo el rato, y el rato que no hizo eso volvía a su sitio para esconderse tras el ordenador, era imposible verlo.

El alumno mira la presentación, pero especialmente mira al profesor/a.

Hay que activar sus ojos moviéndose por el espacio y dejando que te sigan, sin abusar, pero sin estar plantados en el mismo sitio.

La expresión facial y corporal es algo muy personal, pero no es algo nuevo decir que funciona y ayuda al refuerzo del mensaje, por lo que crea una experiencia más eficaz.

Y tu cuerpo tiene que poder verse. Si delante poner una mesa con un ordenador y el formador/a se enroca escondido en el fondo de la silla, perderá una parte importante.

La voz es igual de importante. Una clase no puede tener los mismos recursos que una conversación de calle. Hay que elevar la voz, jugar con el tono y pronunciar especialmente bien.

¿Los alumn@s están hablando entre ellos haciendo mucho barullo? No se te ocurra decirles que bajen la voz, prueba a callarte un rato, y a dar la clase muy bajito, casi en voz de susurro. Lo entenderán.

Los ojos dicen mucho, y más que mover los ojos me refiero al contacto visual. Cuando hablamos con alguien no gusta que nos mire a los ojos, es un momento que alguien nos dedica a nosotros y solo a nosotros.
Para mí todo cambió el día que no daba una clase sin que hubiera mirado y hablado a los ojos a todos los alumnos. A uno, otra frase a otro, preguntar a otro, etc.

Si un alumno no te ve bien, tu tono es monónoto, y no conecta contigo, no podrá aprender algo en buenas condiciones.

 

5- Preparación

 

Nada provoca más inseguridad en un profesor que no tener controlada la clase. Y la inseguridad se nota por dentro y por fuera.

Igualmente, nada da más seguridad a un profesor que dar un temario que ya tiene bien preparado y machacado de darlo muchas veces.

No exagero si digo que es extremadamente fácil encontrarse profesores acabando el temario minutos antes de una clase, heredando un temario que no conocen ni han preparado, o incluso con una presentación que saben que tiene errores.

Preparar la clase sirve para conocerla, ganar confianza, detectar flaquezas, destacar puntos especialmente importantes e incluso para medir tiempos.

 

6- Feedback

 

Solemos acabar la clase con una sensación o muy buena o muy mala.
Los alumnos también, y seguramente habrá opiniones para todo.
Está bien acabar la sesión con un balance de lo aprendido, y pidiendo cierto feedback a los alumnos, como una fase de ir bajando el ritmo antes de parar en seco.

Muchas entidades piden feedback a los alumnos, suele ser muy valioso, igualmente si tienes confianza con un alumno o alguien que haya visto la clase puedes rascarle puntos de mejora.
Igualmente si la clase está grabada puedes verte tu mism@ para al menos mejorar para tí mismo.

 

7- Aprende a comunicar

 

Cualquier libro, formación o actualización en este aspecto te será de utilidad.

Las personas cambiamos, evolucionamos, igual que el contexto y los alumnos, no pares de buscar un estilo propio y mejorarlo.
Consumí muchos libros sobre comunicación, PNL o hablar en público, del que guardé recursos para dar mejor las clases, charlas, e intentar mejorar en cualquier ámbito de ese tipo.
Yo pasé de hacer unas presentaciones muy cargadas de información, a unas mas gráficas.
Aprendí que se puede tener humor en clase y conectar con alumnos jóvenes sin necesidad de decir tacos.
Igualmente tengo un pequeño método que reune muchos de los puntos comentados, que aplico en cualquier tipo de clase, y que suele funcionar bien, una toolbox de profe.

 

Consejos para dar clases online

Pasemos al mundo del streaming y al video conferencia.

Cualquier consejo anterior puede aplicar bien, pero tenemos un par de handicaps, la distancia y el formato.

 

Superar la distancia en clases online

 

El hecho de no estar frente a frente hace que perdamos armas potentes como el uso del cuerpo, la cara, o incluso poder ver las suyas para medir el clima.

Esto puede generar el tan preocupante distanciamiento entre alumno y profesor, allá va una batería de consejos:

 

0-  El consejo de partida sería tener todo bien preparado, cámara, buen micro (no el del equipo), formato de la presentación (PDF no falla), etc.

1- Da importancia a las presentaciones, especialmente durante la clase tendremos que hacer menciones a sus nombres, ciudades, y proyectos, para darles chispas de conexión.

2- No seas el único que hable, crea dinámicas para hacer que todo el mundo hable un poco. Una ronda de respuestas, de ejemplos, etc. Ya sea por voz o por chat, pero mejor por voz.

3- Puedes igualmente hacer dinámicas tipo Kahoot, formularios, juegos, etc. aprovecha las plataformas que fomentan la diversión online.

4- Una clase online no puede durar lo mismo que una clase online, el formato de estar sentado frente a una pantalla cansa más a las dos partes.

5- Si no puedes hacer prácticas en directo en la clases y va a quedar demasiado teórica, organiza buenos ejercicios para que puedan realizar por su cuenta y luego enviarte.

6- Apóyate más en la voz, no tomes un tono lineal y carente de emoción, tendrás que ser más «locutor/a» que de costumbre, acuérdate todo el rato.

Espero haberte ayudado con estos pequeños consejos, lo importante es asumir que siempre hay margen de mejora, y no perder el foco en que lo que se ofrece es una experiencia formativa, no una presentación.

 

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